Abstract

La Compañía Metropolitano de Madrid. Un Éxito Empresarial para el Transporte Urbano (1919-1936)

A finales del siglo XIX la movilidad en las grandes ciudades se fue convirtiendo en un problema acuciante. Inicialmente, el empleo de tranvías pareció una solución adecuada, pero en algunas grandes ciudades estos pronto se vieron desbordados por el crecimiento de la demanda. Se hacía necesario un nuevo medio de transporte que liberase el tráfico en superficie y permitiese la movilidad de forma rápida y económica. Este fue el “Metro”. Aunque la primera red metropolitana data de 1863, no fue hasta la aplicación de la fuerza eléctrica cuando se hicieron patentes todas sus posibilidades. Madrid inauguró este servicio en 1919, siendo la primera ciudad del mundo de menos de un millón de habitantes que contó con este servicio. La empresa privada encargada de construirlo y prestar el servicio fue la Compañía Metropolitano Alfonso XIII, que durante la II República pasó a denominarse Compañía Metropolitano de Madrid. Lo interesante de este caso es que, operando en una ciudad que no era especialmente grande, sin embargo, tuvo un considerable éxito. No hubo una sola clave. En primer lugar, el metropolitano de Madrid se benefició de la expansión urbana de los años 20. Segundo, su diseño era complementario del de otras redes de transporte, permitiendo conexiones rápidas entre otros operadores. Tercero, el diseño radial fue acertado, pues permitía una conexión eficaz entre los barrios obreros de la periferia de Madrid y de otros municipios, y el centro de la capital. En esta comunicación queremos ofrecer una panorámica de la evolución económica y social del metro madrileño. Las ratios de explotación, el crecimiento del número de usuarios, la apertura de nuevas líneas y otros elementos ponen de relieve la evolución de una empresa exitosa, cuya evolución se vio dramáticamente truncada por la guerra; aunque solo de manera temporal.